En 1959 la isla, de un poco más de un kilómetro cuadrado, llegó a alcanzar una densidad de población de 139.100 personas/km² en la zona residencial y de 83.500 personas/km² para toda su superficie, lo que supone históricamente una de las mayores densidades de población registradas en el mundo.
Tras quedar abandonada, sus edificios han sido expuestos al embate del clima y la salinidad del mar y se han deteriorado con rapidez. Actualmente se monitorizan los efectos del deterioro de los edificios de hormigón para la filmación de La Tierra sin humanos.